Sopa de cebolla francesa
Una sopa de cebolla francesa rebosante del dulzor profundo y sabroso de la cebolla caramelizada a fuego lento. Las cebollas, sofritas largamente, se cuecen con caldo de pollo, se cubren con baguette tostada y mozzarella y se gratinan hasta dorar: un plato cálido y reconfortante, perfecto como comida en un día frío.

Ingredientes
Principal
- Cebolla2 medianas
- Mantequilla2-3 cucharadas
- Agua2-3 tazas
- Queso mozzarella100 g
- Caldo de pollo1-2 pastillas
- Pimienta blancaUna pizca
- SalUna pizca
- Baguetteal gusto
Preparación
- 1

Pela las cebollas y córtalas en juliana fina. Derrite la mantequilla en una sartén antiadherente, añade las cebollas y sofríelas a fuego fuerte unos 5 minutos, removiendo sin parar hasta que se ablanden.
- 2

Cuando las cebollas se ablanden, baja el fuego y caramelízalas unos 30 minutos, removiendo sin parar para que no se quemen, hasta que adquieran un color marrón oscuro y uniforme. Cuando estén bien doradas, añade el caldo de pollo, vierte el agua y lleva a ebullición. (Puedes usar caldo de pollo o de ternera en lugar de la pastilla.)
- 3

Cuando la sopa rompa a hervir, pruébala y ajusta la sal, luego espolvorea un poco de pimienta. Sirve la sopa en un cuenco, coloca encima la baguette tostada y cubre con abundante mozzarella. Hornea en el horno precalentado a 200 °C solo hasta que el queso se derrita. (También puedes calentarla en el microondas 1-2 minutos.)
- 4

La sopa de cebolla francesa bien caliente está lista. Gratinada con queso por encima, resulta aún más apetitosa.
- 5

El queso se estira en largos hilos mientras la cebolla tierna y el pan empapado en caldo se deshacen en la boca. Disfruta del aroma profundo y sabroso de la cebolla mientras está caliente. Salvo por el tiempo de sofreír la cebolla, es una sopa sencilla y deliciosa que puedes preparar sin ingredientes especiales.