Crème brûlée
Un postre francés en el que una fina capa de caramelo que se rompe con la cuchara esconde una crema de vainilla suave e intensa. Con trucos infalibles reunidos tras prepararlo muchas veces, puedes lograr en casa una crème brûlée digna de cafetería.

Ingredientes
Crema
- Nata para montar500ml
- Azúcar blanco100g
- Extracto de vainilla1~2 cdta
- Yemas de huevo6
Cobertura de caramelo
- Azúcar moreno1 cdta (5g)
Preparación
- 1

En un bol, añade todo el azúcar blanco, las yemas y el extracto de vainilla, y bate con energía hasta que la mezcla aclare.
- 2

Pon agua a hervir en otra olla. Este agua es para el baño María en la bandeja del horno, así que prepara la suficiente para llenar la bandeja hasta la mitad.
- 3

Vierte la nata poco a poco en la mezcla, removiendo esta vez despacio y con suavidad para terminar la base de la crema.
- 4

Coloca los ramequines (moldes de crème brûlée) en la bandeja del horno y vierte el agua caliente hervida hasta la mitad de la altura de los ramequines para preparar el baño María.
- 5

Vierte la crema en los ramequines sin llenarlos del todo, dejando un poco de espacio, y hornéalos primero 30 minutos en el horno precalentado.
- 6

Pasados 30 minutos, agítalos con suavidad para comprobar el punto y, cuando estén cuajados, refrigéralos al menos 2–4 horas para que enfríen y cuajen bien.
- 7

Espolvorea de forma uniforme aproximadamente una cucharadita colmada de azúcar moreno sobre la crema cuajada. La capa de azúcar no debe ser ni muy gruesa ni muy fina; ajústala al tamaño del molde.
- 8

Caramelízalo con soplete. En vez de fundirlo todo de golpe, funde primero ligeramente toda la superficie y luego espera un momento hasta que el azúcar deje de burbujear.
- 9

Pasa el soplete una vez más para terminar de fundir el azúcar restante y lograr una capa de caramelo fina y crujiente como el cristal.
- 10

Rompe la superficie con una cucharilla y disfrútala junto con la crema suave y fresca de abajo.
Consejos
La crema se conserva en la nevera hasta 3–4 días, así que prepárala con antelación y, justo antes de servir, espolvorea el azúcar moreno y caraméliza con soplete para lograr la capa más crujiente. Si la quemas antes de tiempo, la capa de azúcar se ablanda.