Galletas de leche condensada
Galletas dulces y mantecosas hechas con leche condensada, un proyecto de repostería casera ideal para hacer con los niños. Solo ingredientes básicos de despensa, una masa fácil y un sabor intenso a mantequilla y leche condensada al que volverás una y otra vez. Perfectas como capricho de fin de semana o un regalo sencillo.

Ingredientes
Principal
- Harina floja200g
- Leche condensada azucarada100g (añade 10g más para una galleta más dulce)
- Mantequilla sin sal80g
- Sal1g
- Extracto de vainilla (opcional)2–3 gotas
Preparación
- 1

Bate la mantequilla a temperatura ambiente en un bol hasta que quede suave y cremosa, como la mayonesa. Una mantequilla bien cremosa hace que la masa se mezcle de forma uniforme y mejora la textura.
- 2

Añade la leche condensada y la sal a la mantequilla y mezcla bien. Si usas extracto de vainilla, agrégalo ahora.
- 3

Tamiza la harina floja e incorpórala con movimientos envolventes de corte, solo hasta que no queden restos de harina seca. Mezclar de más desarrolla el gluten y endurece las galletas.
- 4

Da forma a la masa en un cilindro o bloque dentro de una bolsa de plástico y enfríala en el congelador de 30 minutos a 1 hora. Corta la masa firme en rodajas uniformes de 0,7–1cm, o estírala y corta formas con moldes de galletas junto a los niños.
- 5

Coloca las galletas en una bandeja forrada con papel de hornear, dejando espacio entre ellas, y hornea a 160°C durante 12–15 minutos, hasta que los bordes se doren. Déjalas enfriar en la bandeja 5–10 minutos y luego pásalas a una rejilla para que se enfríen por completo.
- 6

Crujientes por fuera y tiernas por dentro: ¡tus galletas de leche condensada están listas! Hacerlas juntos es la mitad de la diversión.
Consejos
Una vez frías por completo, guárdalas en un recipiente hermético a temperatura ambiente durante 5–7 días. Para conservarlas más tiempo, congélalas bien cerradas hasta un mes; déjalas a temperatura ambiente 10–20 minutos antes de comerlas y sabrán recién horneadas.